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4.7.10

Olas Míticas. Jaws

Jaws (mandíbula) rompe tres o cuatro veces al año en la costa de Maui, en Hawai. Nace en Japón y a causa de una cordillera submarina que actúa multiplicando la potencia del Oceano Pacifico creando las paredes de agua, una de las que  mas atrae a los surfistas más arriesgados y a los videoaficionados más exigentes.


En el año 2002 se estremeció a la isla de Maui cuando se elevó hacia el cielo, traslúcida y azulina, con quince metros de altura. 
 
Un mes y cuatro días después, alcanzó los diecisiete y el 3 de enero del 2002 superó todos los récords: Jaws, la ola más poderosa del mundo, rompió en su lugar acostumbrado, las costas norte de Hawaii, con 19 metros de altura y 200 metros de ancho. La mayor medición de una ola en la última década. La tierra y el mar de Maui retumbaban ante este impactante desborde de la naturaleza.

Jaws llega a Maui todos los años entre noviembre y enero. Nadie sabe exactamente qué día ni a qué hora, porque para que rompa en toda su magnificencia tienen que coordinarse con precisión de cirujano, corrientes, mareas, temperaturas, vientos y rotación de la tierra.

Esta imponente mandíbula hawaiana representa el sueño pero también la frustración de todos los surfistas del mundo. Son contados con los dedos los deportistas que pueden enfrentar este peligroso monumento: las equivocaciones con Jaws no dejan sobrevivientes.

Quien quiera cabalgarla ha de  que prepararse todo el año, la preparación se vuelve una tarea de por vida. Cualquier entrenamiento es poco: caer de la ola puede significar ser arrastrado 20 o 25 metros bajo el agua durante más de un minuto. Por eso son muy estrictas las exigencias y no se admiten principiantes.

 
Las medidas de protección también son rigurosas. Surfear Jaws significa barcos guardacostas vigilando la zona con salvavidas especialmente entrenados, por lo menos unas seis u ocho motos de agua en las cercanías con la misión de acercarse al menor traspié de algún participante.

Si alguien llegara a caer no hay más de diez segundos de tiempo para sacarlo del agua. Más allá difícilmente se sobrevive. Hasta ahora no ha habido nunca un accidente serio entre los profesionales que surfean Jaws. De ser así,  Hawaii ya habría cerrado el lugar y prohibido el desafío.




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