Google+

22.9.10

Iconos del surf. Volkswagen Transporter

Aprovechando que éste año se celebra el 60 aniversario de su fabricación, exactamente fue el pasado mes de Marzo y siendo un icono del mundo del surf, conoceremos la historia de como nació, quien la diseño y los avatares que tuvo que vivir el concepto que hoy en día representa éste vehículo. 

Con innumerables adeptos sigue siendo el objeto de deseo de muchos entre los que yo mismo me encuentro.

El padre de la criatura

La gestación de la Transporter fue larga. La idea surgió de un hombre ajeno a Volkswagen y al diseño industrial, Ben Pon. Este empresario holandés presentó un esbozo del prototipo en 1947. Una cabina delantera, un motor trasero y un habitáculo casi prismático sobre una plataforma plana fueron el germen de la furgoneta que en los años siguientes revolucionaría el mercado. Se había inspirado en un sencillo vehículo de carga utilizado en la enorme factoría de Volfsburgo.

El pragmatismo alemán hizo que esta furgoneta naciese con el anónimo nombre de Volkswagen Tipo 2. La denominación se debía a que, hasta entonces, en la planta de producción de Volfsburgo sólo se fabricaba otro vehículo: el Volkswagen Tipo 1. Otro nombre anodino para el universal Escarabajo.

Primer boceto del diseño
La gestación del Tipo 2 fue larga. La idea surgió de un hombre ajeno a Volkswagen y al diseño industrial, el empresario holandés Ben Pon. En el año 1947, Pon negociaba con la dirección de la empresa alemana, entonces controlada por los británicos, la posibilidad de comercializar el Volkswagen Tipo1 en los Países Bajos. Pero en esa reunión les presentó además el esbozo de un nuevo prototipo. Una cabina delantera, un motor trasero y un habitáculo casi prismático sobre una plataforma plana fueron el germen de la furgoneta que en los años siguientes revolucionaría el mercado. Ben Pon, paradójicamente, se había inspirado en un sencillo vehículo de carga utilizado en la enorme factoría de Volfsburgo.
El escepticismo inicial de Volkswagen hacia la propuesta de Ben Pon desapareció un año más tarde, cuando Heinrich Nordhoff se puso al frente de la compañía. En Noviembre de ese año comenzó el desarrollo del prototipo y se construyó la primera cabina en hojalata. Sus formas angulosas derivaron en un rotundo fracaso en las pruebas a las que fue sometida en el túnel del viento de la Escuela Técnica Superior de Braunschweig.
La propia escuela propuso entonces un nuevo diseño de frontal curvilíneo que reducía en un 40% la resistencia al viento. 
El problema había sido resuelto, y Volkswagen comenzó a montar las primeras furgonetas sobre el chasis de un Escarabajo y con un motor idéntico al de este automóvil. 
Pero entonces surgió el obstáculo que parecía definitivo: el chasis no soportaba toda la carga que el Tipo 2 podía almacenar. Era abril de 1948 y el proyecto parecía haber fracasado.

La producción
Un giro radical en la política de la factoría rescató la idea un año más tarde. Se decidió separar la producción del Tipo 1 y el Tipo 2. Se diseñó así un chasis más resistente, se ajustó la dirección y se mejoraron los frenos para adecuar todo a un peso sensiblemente superior al del Escarabajo. El Tipo 2 saldría finalmente al mercado en Marzo de 1950 con el nombre comercial de Transporter, abreviado como Volkswagen T1.

 Los primeros vehículos eran propulsados por un motor de Escarabajo situado en la parte trasera refrigerado por aire  que permitía alcanzar una velocidad máxima de 90 km/h. La Transporter podía cargar hasta 760 kilogramos, era resistente y robusta. 
Era el vehículo idóneo para el trabajo. Volkswagen suministraba la furgoneta siempre en color azul, dejando el acabado definitivo al distribuidor o al usuario.

Éxito de ventas
Un año después del inicio de su producción, la T1 era ya un vehículo muy popular en Europa. En 1950 se fabricaron 8000 unidades, y para 1951 existían 10.000 pedidos. La transporter comenzaba a diversificarse y a mostrar su enorme versatilidad: desde coches de bomberos y ambulancias hasta microbuses cabían en la carcasa diseñada por Volkswagen.  El mismo año se presentó la Transporter Samba, variante de lujo con ventanas laterales, ventanillas en las esquinas y un gran paño corredero de lona en el techo.

 Aunque la T1 había demostrado su capacidad para absorber cambios y adaptaciones, una de ellas fue más profunda y resultó clave en el desarrollo futuro del vehículo. Y también en la evolución del concepto de movilidad en la sociedad europea tras la Segunda Guerra Mundial. En 1951 Volkswagen subcontrató a la empresa Westfalia la modificación de la Transporter para hacer de ella una vivienda móvil.

El interior del habitáculo se modificó para albergar una cocina y una zona de estar, el techo se hizo desplegable para ganar altura y situar allí una cama. 

A un lateral de la furgoneta podía adosarse una estructura que, junto con una lona, resolvía la ampliación de la estancia interior. La T1 superaba así el planteamiento inicial de vehículo destinado al transporte de mercancías para ofrecer también una solución al tiempo de ocio.

El nuevo concepto encajó en la sociedad de la época. La prosperidad económica y la mejora paulatina de las condiciones laborales habían supuesto un incremento del tiempo libre en Europa. La superación de los traumas heredados de la Segunda Guerra Mundial había contribuido al auge de las actividades lúdicas. 

De algún modo, los europeos querían recuperar el tiempo perdido. La idea de movilidad, asociada a un sentimiento de independencia, definiría la sociedad de los años posteriores. Y la T1 Westfalia era un vehículo diseñado para el nomadismo. Se convirtió a partir de entonces en emblema de movimientos contraculturales que exaltaban el cambio y la libertad como revolución. Desde hippies hasta surfistas vieron en la furgoneta de Volkswagen la síntesis de sus ideales.

El éxito de la Transporter pronto desbordó la factoría de Volfsburgo. En 1955 se construyó una nueva fábrica en Hannover. Entre finales de los años 50 y principios de los 60, el incesante crecimiento de la demanda exigió la apertura de nuevas factorías en Sao Paulo y Melburne.

Las evoluciones
En 1967, tras casi dos millones de unidades fabricadas, Volkswagen decidió sustituir la T1 por un nuevo modelo adaptado a las necesidades que en ese momento regían el mercado, la T2. Los cambios en el diseño fueron poco determinantes: se sustituyó el parabrisas partido por uno curvo de una sola pieza, se optimizó el espacio de carga y se reforzó el chasis para evitar daños en caso de choque frontal. El motor fue modificado, pero siguió siendo refrigerado por aire como en el modelo original. Sólo en 1975, Volkswagen introdujo el motor refrigerado por agua y, posteriormente, la tracción delantera y el motor diésel. Surge así en 1979 la T3, que irá incorporando paulatinamente todos estos cambios para hacer frente a la competencia de otros vehículos de carga.

Los modelos posteriores, denominados T4 y T5, continuaron incorporando mejoras e hicieron de la Transporter un vehículo competitivo en el mercado. Durante treinta años se han seguido diseñando variantes destinadas a fines concretos, se ha ampliado su capacidad de carga y las prestaciones de su motor. Pero algunas transformaciones han sido traumáticas.

Nostalgia

Nada queda ya de la furgoneta que fue icono de la catarsis cultural del siglo XX, aunque las resturaciones que se realizan en la actualidad les devuelven toda la fuerza que tuvierón antaño.


Datos e información de www.tectonicablog.com/



 





No hay comentarios: